Ustedes conocen la historia de cómo Dios no permitió que Moisés entrara en la tierra prometida… Recordarán que por su desobediencia e incredulidad al golpear la peña y no hablarle como dijo Dios, Moisés recibió como castigo no poder entrar con el pueblo a la tierra que Dios les había dado…
No sé qué piensas, pero siempre he pensado que en relación con la falta el castigo fue muy duro para un tipo como Moisés… Un hombre de Dios en todo el sentido de la frase, nunca se levantó otro profeta como él en Israel, nadie como él en todas las maravillas que Dios hizo a través suyo y hasta llego a rehusar toda la gloria de Egipto por seguir el mandato de Jehová… Por supuesto mi opinión o la tuya sobre el castigo que recibió, no tiene ninguna relevancia… Dios es soberano y justo, sus órdenes son incuestionables y todos sus designios son perfectos…
Lo que llama poderosamente mi atención y lo que quisiera compartirte es el gran compromiso que tuvo Moisés con la voluntad de Dios… Puedes imaginarte lo que sería trabajar por una meta a la cual sabes que nunca vas a llegar, piensa por un instante si estarías dispuesto a servirle a alguien sabiendo que nunca recibirás el gran premio… Pues de esa forma vivió Moisés los años después de su error, trabajando casi 40 años por un objetivo que jamás alcanzaría.
No sé en tu Biblia, pero en la mía no veo que en algún momento el desánimo se apoderará de él y tampoco lo veo perdiendo la fuerza para luchar por su pueblo…
Esta es la clase de hombre que tiene un compromiso total con cumplir la voluntad de Dios en su vida, no la cuestiona, no apela a sus “derechos” y no la ve como el motivo para claudicar… Al final de su vida Dios le permite ver desde lejos la tierra prometida, literalmente le dice: Te he permitido verla con tus ojos, más no pasarás allá… Con todo respeto, ¿no crees que el martirio fue suficiente? ¿No te parece que es más sal a la herida?… Pues nuevamente: las órdenes de Dios son incuestionables…
Las ordenes de Jehová se cumplen y punto… Moisés murió conforme al dicho de Jehová, el gran profeta y caudillo de Israel termina sus días. Aún con su muerte nos da una gran lección de sumisión a los designios de Dios, aunque su deseo era entrar en la tierra (Deut 3:25), terminó su vida completamente apegado al mandamiento de Jehová…
¿No crees que la vida sería más sencilla si simplemente descansáramos en la voluntad de Dios?… Tal vez no nos guste, pero siempre podemos confiar en que su voluntad es agradable y perfecta….
¿Qué piensas?… ¿Será qué si es agradable y perfecta?…
Dios te bendiga!!!





































